jueves, 30 de abril de 2009

...SEVILLA MARAVILLA...

Has atinado a la mayoría. Unas con más veneno que otras,pero de magnitud catastrófica.
En el pecho se han clavado.




San Sebastián me asista.




Algo extraño esto del sentir. Hay que decirlo con propiedad.
La cosa que tiene la mueca atorada en el nudo que se forma cuando yo de ti ya no se nada. Como navaja gitana que pliega el gañote ante la angustia de una muerte diferente, a la muerte de la carne, la permuta del silencio que se hace bofetada.





Y voy a comprarme un sorbete y unas alpargatas.
Compraré el rizo de una ola y la humedad de tu boca.
Si se trata de comprar, puedo negociar hasta mi alma.




No me llevará la ruina, yo me iré cuando a mí se me de la gana. Cuando tus talentos vagabundos hayan florecido ante los del mundo. Que será el fin de mi camino. Donde ya esté todo dicho.




No moriré de pié en las horas de tus lanzas. Moriré por las palabras piedra, que me niegas. Por hacerme tuya y luego nada.




Escrito por Erika Molina Prado

miércoles, 29 de abril de 2009

...SALEM...

Yo cuando tus ojos,
descuento.
Y necesito estar enloquecida
para llegar hasta la orilla
de tus labios.
Yo cuando tus manos,
dependo.



Me ha parecido que eras tú. Todo lo azul eras tú. La nube, la gota, la esfera, la puerta, la llave, la cuerda…




Eres de mis necesidades, sustancia.
Pero me he prohibido mirarte. He decidido marcharme.
Por que el imposible momento de alcanzar un solo instante
y alinearte, me derrumba.




Tú escoges las palabras. Yo, las veces que
una ofrenda de amor se te escapaba.
Pero no creas que no existe entrega. La hay y de la buena. Por eso me voy. Por entregada.



Dicen que el recuerdo más bello de un suspiro, es
aquel que fue producto de un deseo incumplido.
Que la mejor forma de garantizarle eternidad a una
pasión, es arrojarla al rojo vivo.



De infinitos y locos se cubre la noche, consuelo de
torpes y de indecisos.

Yo me dije que te merezco. Y veme aquí.
Practicando magia barata.Diciendo quedito tu nombre y haciendo una fogata.







Escrito por Erika Molina Prado

martes, 28 de abril de 2009

...GOLPE DE ESTADO...

Solos y miserables

perdidos

confundidos

con el espíritu quebrantado

¡Así los quieren!

DISMINUIDOS

Sin memoria

¿Por qué me importa?

Guarda silencio…¿los escuchas?

Ellos dicen

¡Que vengan los combatientes!

¡Que nos protejan

de nuestros destinos!

¡Ay! Pobres de nosotros

los perseguidos

¿Por qué me importa?

Guarda silencio…

Ellas creen

¡Que la gracia de la vela

Santifique nuestras vaginas!

¡Que los ruegos en secuencia

nos liberen de nuestra estupidez!

¡NO ME IMPORTAN!

¡CREEME…LOS DETESTO!

No buscar equivale a no

reconocer el extraordinario

mecanismo del seso

Es la soga fashion

El veneno dulce

La herramienta preferida del DEMONIO.

Voy a revelarte algo

eso que creen es un cuento de hadas, EXISTE

tiene forma y tiene sus ojos atravesados

con su lengua

Lo tienen recorriendo su cuerpo

deseando su alma…

se ha mudado al lado de su cama

noche y día succionando su corazón

Han obsequiado su libertad de elección

a cambio de unas chupadas

Puedes ser indiferente

y dejarlos condenarse

ó puedes sacudirlos

escupirlos y odiarlos

ó puedes incitarlos

invitarlos y olvidarlos

puedes incluso,

puedes ignorarlos

¿Porqué me importa?...

Escrito por Erika Molina Prado

...EMPIEZA LA CUENTA...

Desperté tosiendo. Apenas pude sacar el humo que aún quedaba en mis pulmones. ¡Demonios! Debo practicar más el aterrizaje.

Por encima de mi cama se pasean, tan desenvueltos. Grises y opacos. Tienen la desfachatez de Zumbar. No he querido darles el gusto. Me entretienen por el momento otros asuntos.

Casi no recuerdo los detalles. Había un tren y un subterráneo. Un grupo de inconcientes pretenciosos, de los que solo son turistas en ésta vida. Hubo que ser precavido. No saben a que he venido.

La mayoría se lamen entre ellos. Se comparten, se consuelan. Todos creen pero no saben. Todos ellos respiran mierda y la toleran porque han olvidado la belleza. Han decidido seguir juntos porque los de su clase no sobreviven dispersos.

Han perdido la memoria. Los oigo chillar de dolor cuando debería ser de rabia. Se han entregado a los “crujientes”. Me dan asco.

¿Puede un humano resistir a la renuncia?

Luego tomé tus manos y cayeron desplomados en forma de ceniza. Fundí mis labios en los tuyos. Desde el cielo se escuchó un himno y bajo mis pies rechinó la duela de madera.

La sangre me compromete, es imperiosa necesidad. La burla que significa triunfo sobre la humanidad.

No permitas que te trague la indiferencia. ¡Grita! ¡Pero GRITA FUERTE! No vendrán a rescatarte. Lo harás tu mismo. No hay afuera es ADENTRO.

No hay Nada que te espere, TODO lo tendrás que pensar.

Eso que llevas sobre los hombros y que hundes en la tierra cada vez que te da miedo. La debes usar. Debes hacerlo.

Fenicia está muy cerca y Roma ya tiene un plan. Yo estaré aquí. No hay tiempo humano suficiente para recapitular. Pero nos queda conservar La Dignidad.

Escrito por Erika Molina Prado

lunes, 27 de abril de 2009

...VALORES...

Se de las flores lo necesario. Podría inclusive dar categorías, arbitrarias, desde luego. Y los mejores resultados se dan por separado.

Mientras dormías, yo tuve una charla muy particular. Un negocio que me han propuesto y del cual, debo reconocer, no me puedo zafar.

Mantendrá mi estilo de vida, al menos un par de meses. Nada parecido a lo que mi padre desearía, pero él ya no está aquí.

¿Te hablé alguna vez de mi padre? Era un tipo duro en verdad. Me regaló a los 14 años mi primer auto. No arrancaba. Era uno de los suyos que ya no usaba. Mi madre lo vendió. A mi no me importó mucho que lo hiciera, pero me molestó de sobre manera que el dinero no fuera a parar a mis manos.

Después de eso, lo volví a ver hasta los 16 años.

Tuxtla Gutiérrez Chiapas. Una casa que hacía las veces de hospital en la planta de abajo y de “hogar entrañable” en la segunda planta.

Todo el día era llegada y salida de pacientes impacientes, y mi padre que ya se ve de donde heredé éste maldito carácter, no se hacía muchas simpatías. Pero como al Genio le pasa lo que al Talentoso, hacer amigos es lo de menos mientras se tenga los tamaños necesarios par ser el mejor en esa faena.

Como padre era mejor de médico. Aborrecía la mediocridad, y la incompetencia. Descalificaba cinco de cada cuatro veces la forma tan vulgar de proceder de “los de la mapachada”.

Esa era su palabra.

Se graduó con honores de la escuela de medicina, se casó, compró un auto, una casa, un perro y como eso no fue suficiente ni emocionante, se fue con la guerrilla a Guatemala. Tampoco le satisfizo, pero ya en su país lo mejor que pudo hacer es convertir su casa en un sanatorio, y mantener sus ideas fundamentalistas ocultas. Pertenecía a una resistencia política independiente. Mi casa la convirtió en cuartel, bueno la que debió ser mi casa, hasta antes de que cambiara el testamento y me desheredara por escoger el camino del arte en lugar del de la ciencia. Nunca me lo perdonó, pero aún así me regaló mis primeros instrumentos.

El doctor era algo serio. Un Don Juan, un alquimista, seductor y malabarista. De una vista podía saber de ti más de lo que hubieras querido compartir. Me escribía cartas de quince y veinte hojas. Se apoderaba de él el demonio y me repetía una y otra y otra y otra vez que la demencia era su mejor herencia.

En una visita que le hice, por mi cumpleaños, decidió que el mejor regalo que podría darme era “El valor de la vida”.

Me despertó temprano y me obligó a desayunar. Era parte del plan. No hubo pausas en el camino. El enorme auto se insinuaba lancha, y eso no es bueno. Llegamos a una clínica propiedad de un colega suyo. Clandestina desde luego. Estando ahí, recordé porqué escogí el área de exactas..

Me encaminó por un pasillo hasta el área de quirófano. Me sentó en una silla y me dijo que sería muy afortunada por lo que mis ojos verían.

Después de más de media hora de repasar con la vista lámpara, material quirúrgico y mesa de cirugía, me sentí una experta.

Dos hombres de blanco entraban con una camilla. Una mujer a lo mucho, 18 años (yo tenía 16) iba en ella. La prepararon.

La sedaron y el ejercicio de la medicina se practicó.

Piernas abiertas de frente a donde yo estaba. ¡Ah que mi padre tan ocurrente de escogerme la primera fila!

Introdujeron en la vagina un pato, que no es otra cosa que un artilugio para ampliar el espacio por donde iban a trabajar.

Primero una varilla de acero quirúrgico de poco diámetro y así una y otra y otra hasta alcanzar mayor tamaño. En cada extremo de la varilla había una especie de rastrillo con afiladas puntas. Lo supe, porque vi caer en una cubeta que había justo debajo de las piernas de la chica, los pedazos de algo que pocos meses después pudo tener nombre. Sangre mezclada con una sustancia antiséptica y el olor a muerte.

Mi padre me observaba por debajo de los lentes, mientras continuaba la matanza.

¿Cuánto dolor puede llegar a sentir el alma?

Más sangre. Un par de pinzas y una graciosa manguerita que drenaba algo negruzco. La chica estaba sedada, y sin embargo se quejaba. Dios no estaba presente.

El otro médico revisaba la lectura del corazón y con una jeringa agregaba algo a la bolsa de suero.

En ese momento se agregó a la carnicería un tercer médico. Alto joven y de buen semblante. Se acercó a mí y me hizo una seña con la cabeza. Como diciendo -¡Mira! ¡Ya empezó la fiesta!

Dos horas aproximadamente bastaron para cambiar una vida y exterminar otra.

Yo sé que debí estar verde de la impresión. Me dí cuenta porque después de que todo acabó, mi padre me abrazó fuerte y me dijo –Quiero que sepas que esto no tiene que ser así. La diferencia la hacen tus decisiones y yo jamás te juzgaría.

El camino de regreso fue un cementerio de pensamientos. Mi viejo no me quitaba la vista de encima por el espejo. La chica fue llevada a recuperación a la clínica de mi papá. También estuve cuando la dieron de alta.

Salió como si nada. Su blusa escotada, su minifalda. Cabello teñido y un rojo en los labios. Pagó lo que faltaba y se fue arriba de sus tacones. Hizo una broma a la enfermera y desapareció para siempre.

Yo todavía puedo oler la sangre de ese día.

Escrito por Erika Molina Prado

domingo, 26 de abril de 2009

...Mutando, porque la única forma de vivir...es renunciando...

-¿Qué coños…eres? Y baja de mi espalda.

Ya tuve suficiente con la visita de tus amigos los rompeculos, y encima quieres que me despierte.

No son horas de moler a los indecentes.

-Insisto. Hay que tener modeles, incluso de donde vienes.

-La semana estuvo muy densa, por aquí. Los terrestres están donde siempre, el aire es insuficiente, y el mar se ha convertido en una incipiente charca. Por si fuera poco me prendo de colores. Como si me gustara parecer celebración popular.¿ Crees que quiero más intensidad?

Ya nada es lo mismo. De por sí odiaba leer y escuchar sus mentes. Ahora me he convertido en Anita la huerfanita del espacio sideral.

¡Búscate otra más maje!

-No deberías exigir demasiado. En tus condiciones lo mejor es estar de nuestro lado.

-Si, bueno. Las ofertas después de las dos de la tarde. Ahora déjame en paz. Cójete a mi vecino, que me tiene hasta la madre con sus folletos religiosos…

Eso hubiera sido generoso de su parte. Pero por lo visto las circunstancias no me favorecen. Guerra de Guerras en puerta. Sabrá dios como va a terminar.

Este estuche se mira deslucido. Para lo que me importa.

Ya decía yo que la viajadera no sería de a gratis.

Los elementos, los argumentos, los intentos y los fundamentos, las causas, los efectos, los defectos… ¿Cómo voy a recordar todo eso?

Afuera, adentro, afuera, adentro…

Abstraerse, sustraerse. Tengo tanto sueño.

Un discurso absolutamente irrebatible, imperativo, universal. Hubiera querido largarme. No hay diferencia entre lo posible y lo imposible. Todo tiene más sentido, en la medida que lo va perdiendo. Reducir lo irreductible, es fundamental.

Querido Leibniz:

Por medio de la presente me comprometo a maltratar lo menos posible tus argumentos. Siendo éste visitante poco amable y perturbador me veo en la necesidad de manosearte un poco y gritar…

¡Basta de disputa. Calculemos quien tiene razón!

No hay manera de sumar individuos, Juanito Mairena.

Casualidad, con-secuencias

Sincronicidad, con-currencias,

Naranjas y limas, limas y limones,

Más linda la…

Por favor, por favor, ¿qué culpa tenía yo de las creencias religiosas de la abuela?

Bueno, ya llegamos hasta aquí. Ahora mejor será continuar con elegancia y mucha paciencia. Se ha visto que no me dejarán en paz. Y de todas maneras ya me estoy acostumbrando a todo esto.

Escrito por Erika Molina Prado

sábado, 25 de abril de 2009

...DE...FUEGO...

Infiernos como superficie de lo que fuera alguna vez mi piel. Yo supongo que es un genuino espectáculo de la vida. Las híbridas no tienen lugar en éste nivel.

¡SALTA!

¡Hasta nunca!...

Quieres un número. 3653856468993421098760005678900…

¡Filisteos! A Grecia.

¡Herejes!

Diálogo del universo. Estoy tan orgullosa de ti, nena.

Hay un pequeño paraíso en la superficie de mis manos. Somos muchos en éste viaje. UPS! ¡Lo siento!

¡Mírate! Haciendo esa cosa rara de los giros y las manchas verdes. ¿Hay figuras adimensionales allá? Acá si.

El sol está hecho de lenguas prestadas. Hay doscientos caballos tirando del eje.

Puedo paralizarme y no siento absolutamente NADA. Soy silicio.

¡TE LO ESTÁS PERDIENDO!

El EGO se partió en dos al iniciar el vuelo. No hay sitio para más en éstas maniobras. Columnas de voces atraviesan mis oídos, no hago caso. Siguiente salida…el hueco de una palabra.

Cinco menos cinco, cinco. Y la cosa extraña de mi frente se agranda, cambia en dirección, dorado y dulzón.

Sigue aumentando el flujo de las llamas.

El mar es ahora tan pequeño para mí.

No hay límite ¿No es cierto?

El verbo conjugado de atrás para adelante. Simplones, eso somos hasta que se sale de la vaina.

¡Puedo tocarte! ¡Puedo atravesarte! Estás tan callado por dentro.

Me voy achicando. Entre más denso está todo esto, se aplastan esas cositas rojas y azules. Un poco más, solo un poco más… No hace falta.

¡COMO DE FUIRA Y SIN RUMBO!

Esa debió ser la última estrella sumisa. Pues para que se atravesó en el camino.

No hay culpa, ni remordimiento. Esto no es humano.

Otra vez las hileras de sonidos. Yo sé que no puede haber sucesión más perfecta. He bailado con todas ellas.

De pronto hielo.

Acá llegan los abismales. Los saltadores, los infernales. No encontré a ninguno. No supe reconocerlos. Pero estoy segura que ellos si me vieron.

El tiempo es una falacia. No existe mentira más grande. Todo esto que defienden, TODO, es una farsa.

Atados, premiados, atemorizados, recompensados, colgados de sus antepasados para no sentirse perdidos.

Amontonados en cuevas, como al principio. Sometidos, sometiendo. Protegiendo lo ajeno.

Que espectáculo más deprimente. ¡NO HA CAMBIADO PRACTICAMENTE NADA!

¿Será así como tiene que ser?¿ ó…de plano me los almuerzo?

¡Mírame! ¡Estoy hecha de FUEGO. Y No me atormenta!


Escrito por Erika Molina Prado

...MAR...

De que se está diferente abajo, se está. Hay más silencio.

El mar es cómplice perfecto para el corazón. Debe ser la sal, que cauteriza de todo.

Como recordarás, me sacaste de tu vida. Pensé que si de plano me dejaba ir al fondo no vería como te desvanecías.

El dolor era insoportable. No se trataba de presenciar como estallaban los pulmones, eso era inminente y hasta necesario.

El dolor era por tu partida.

Para cuando la luz del sol se perdió, me desfiguré por completo. No se está nada mal en ese momento. Y supe que era todo.

No llegó ningún ángel, no llegó el demonio, ni llegó dios. Estaba solo YO.

Hay que tener un poco de práctica con los poddle, si se haya en medio de la nada, hace falta lanzarse uno mismo.

Pues no me ha quedado de otra que rediseñarme.

Para mí que se me pasó un poco la mano con los efectos especiales. Pero en éstas viandas de la escribidera, funcionan perfecto.

A penas llevo un par de días entrando y saliendo. ¡Que esperanzas de antes imaginar que puedes ser de tierra, de aire y de agua al mismo tiempo!

Solo me falta una cosa...Tocar el sol.

Es verdad que le temo. Y es tanta mi fascinación por él, que mejor no me le acerco.

Acá las historias de cuentos se hacen reales.

Los Dragones sí existen. Todo deseo en sí, ha de manifestarse.

Hemos sido hechos a imagen y semejanza. No hay duda.

Voy a tener cuidado. Me gustó demasiado el asunto de disolverse…y volver a reinventarse.

Escrito Por Erika Molina Prado.

viernes, 24 de abril de 2009

...La Concha de la Concha...

Concha Zamoranos está derretida. Se avienta cada frase a sus cuarenta y tantos. Solterona por decisión (según ella).

Sabe incluso los pormenores dentro y fuera de la familia. Holocaustos, genocidios, robos, fraudes, divorcios, entierros. A propósito, mantiene intacta la vagina, por aquello de no contaminarse con algún mal de fin de siglo.

Sabe de memoria los métodos y las maneras para solucionarle la vida al pendejo de los maderos de San Juan. Conoce de sobra la dosis exacta de remedios naturales, naturistas, ecologistas y ambientales para curar el asomo de locura de la tía Jazmincita. Ella es un tratado de soluciones a la mano. ¿Cómo pueden ser tan ciegos? Arremete. Se la pasan dando tumbos. Son los humanos, tan desdichados, tan confiados, tan necios…

Acá es donde yo reviento, porque se sabe de sobra cuanto odio y desprecio a las fantásticas insípidas.

Pero Concha, he de recordarte que tienes el culo partido y no es porque así termina la espalda. Pasarse la vida como espectador es de lo mejor ¿no es así?

¿No te aburre ser la sombra de la maceta? Hija, se viene a VIVIR, no a hacer de cuenta.

Cada lágrima ha llegado a redimir la ofensa, hay golpes que marcan y lugares desprovistos para el amparo de un beso. Si quieres, así. Y si amas…

No se puede garantizar el éxito de tus elecciones.

Pero has tomado por tuyo el derecho a las decisiones.

Vas a caer, y eso es contundente, en la pérdida física ó moral solo te quedan las virtudes. Haya que dejar muy claro que la dignidad es buen recurso para el desamparo.

Concha, ¡Cállate la boca!

Préndete un listón en el cabello y bésate las manos, que serán ellas las que te sonsaquen al retumbo del pecho. La gloria es para los poetas y tú, querida, eres apenas aspirante a maceta.

Escrito por Erika Molina Prado

jueves, 23 de abril de 2009

...TREN AL SUR DE ROMA...

Hoy no por favor. La salida está por el otro lado. Y no se hacen tatuajes con la lengua después de las 9 de la noche. Es hora de encontrarme con el único que sabe de que lado se acuesta la monserga.

Mi nariz desvía su atención al paso de la incómoda seda que resuelta a ser la mejor cortina, pone mis nervios en práctica y ejercicio de paciencia. La ventana es INDISPENSABLE. Mira tú ¿Cómo se supone va uno a hablar del coqueteo con las estrellas? Pecadoras de la noche, como yo. Ofrecidas, siempre dispuestas. Ahí están, junto a La Luna, para los poetas.

Del lado izquierdo, la siempre voluptuosa. Me seduce y me invita a morir en ella. Es cómplice de mis sueños. Pero aún así, mi espalda la detesta. Solo porque me deformo ante el cansancio, es como acudo a sus brazos. Mi única esperanza es hallarlo a él y me detenga.

Mis dedos están creciendo. ¿Has notado la mano de los equilibristas de blancas y de negras? Al tacto de algo infame, se retiran, pero están puntuales a la hora del cortejo.

Y tú vienes delicadamente a mis antojos. Te saboreas mi boca y me arrojas. Me sostienes al vuelo para demostrar lo que manejas. Soy torpe ante la entrega desinteresada, y demonio ante la traición planificada.

Por cuanto ansío tus malditos despojos antes ya solicitados, y conciente del peligro que significa, me apersono en ésta silla, a complicar un poco más mi pasado.

Escrito por Erika Molina Prado

miércoles, 22 de abril de 2009

Donde solo veo un camino, preso,dolor ó fuego

Es de cierto que las flores, los sonidos y los aromas, entre otras cosas, comprometen mi palabra. Ni bien tengo formada una idea y ya baila en mi cabeza un número, una nota. Las ninfas son a veces 3 ó muy furiosas, un 1.

Dentro de lo que cabe, me va bien con ésta compleja complicidad que existe entre mis sentidos y mi fe. Se consiguen unas parrandas de antología.

Tuve un profesor de pintura que no cesaba de apuñalarme con la idea de dividir los tonos rosa. Que no son otra cosa que preludios al suspiro, y nada más aburrido que eso.

Mi preferido ha sido el rojo. Nada prudente. Todo un desfachatado. Con lo que me cuesta bajar al blanco.

Pero ya instalada en ello…entonces del negro me cojo las formas. Me gustan las de textura rugosa, las que dejan en la lengua una sensación a queso manchego. Grasoso…

No obstante, me llevo mal con los ruidosos amarillos. Me atormentan y no dejan de repetir 1-2-3…1-2-3 ¡BASTA!

Con la música que pasa exactamente lo contrario. Y no sé que tenga que ver con la hora del día. Pero las palabras que llevan muchas horas entre las once y las dos de la tarde, me causan migraña. La gente de las “a” son poco menos insoportables que la gente de la “c”…y se le suma la estridente mayoría, que produce una cacofonía de mierda.

De las doce de la media noche en adelante, ha bajado considerablemente el decibel. Están cansados y molestan menos. Ya están dormidos.

Pero sus cabezas, dios, sus cabezas siguen parloteando.

¿Es que nunca van a dejar de reforzar sus estupideces?

Los niños son más prudentes. Pero las mujeres, dios, las mujeres son lo peor que hay para la redención.

Un eterno zumbido, un panal de abejas en mi cabeza…Ya con un tinto, al menos puedo buscarle un armónico, y luego, a darse vuelo con intervalos de quinta. Mejora lo suficiente como para considerar ser lindo.

Menos mal que la demencia hoy se justifica con una vida insatisfecha e inútil. Un comportamiento absurdo y contradictorio. Y una visita al templo del perdón cada determinado tiempo. ¿Lo ves? No somos tan diferentes.


Escrito por Erika Molina Prado

domingo, 19 de abril de 2009

...FUTURO...

Recuerdo cuando las manos sudaban y los ojos se estorbaban para ver por en medio de las sillas. Rey de fuego. Tu voz era un trueno. Los perdidos siguen esperando por ti.

“Esto es algo muy bueno ó muy malo”

Menos mal que los años aún se dirigen a donde voy.

Pero tú te has ido. Has decidido llevar tu dignidad lejos de mí.

No sé, ahogarse es una manera de morir, muy sutil. Pero volar en mil pedazos es…sádico.

Buscar no es suficiente. No es elegante apoderarse del oxígeno. Los mortales deben saber porque no se renuncia en medio del combate.

Hacer de cuenta que lo inconcebible del destierro es anunciar la existencia de lo divino. Es entregar la esperanza del moribundo en su último minuto. Regresar con las manos vacías no es regresar, es nunca haber partido.

¡Vamos a morir! Vamos a contemplar el vacío.

Si me obligas tendré que someterme al Universo, a sus planes cósmicos. A renunciar a mi derecho a elegir. Admitir que existe un destino y así, conformarme a la hora que me toca morir. Esperar con los benditos a la próxima raza humana. ¡OH, Poderoso Señor de las llamas!

¿Para qué me esfuerzo por hallar tal pureza, si tú ya sabes que haga lo que haga todo está de cabeza?

Me darán un privilegio, una coronita y unas alas blancas. Una lista de frases mágicas basadas en malos argumentos. Un sonido y un nuevo color.

YO YA TENGO TODO ESO. No necesito mentirme, para probarme que existo.

Tengo la rabia y la palabra de fe que compite con la razón. Un lugar desde el cual observo el próximo sitio a donde voy a bajar. Y unos brazos y unas piernas fuertes que me ayudarán a volver a trepar. Para nuevamente volver a saltar.



Escrito por Erika Molina Prado

...AYER...

¿Qué no se supone que debería haber empezado a llover? Ya viene Mayo. Los mangos. En la puerta del ensayo, teníamos una tabla con un clavo para cada integrante. Ahí colgábamos el impermeable y la chaquetilla. Nos sacudíamos el mundo y una que otra mentira.

La política era muy estricta. “No dejarse llevar por las bajas pasiones” ¡Chicos, aquí se viene a hacer música!

Lo cual hacía que resultara aún más excitante la cuestión de los amantes.

Todavía recuerdo el acomodo del inmobiliario. Atacados entre bocinas, pianos, tambores…

Mi rincón era privilegiado. Desde ahí se veía por la escalera quien iba llegando. Odiaba que la tiza del gis me colocara una decoración de estúpida en la cara, cada vez que se anotaba la siguiente fecha, del próximo evento. Había una repisita con libros y revistillas.

El baño era otra cosa. Las palomas se introducían por la ventanita y prácticamente meabas contemplando si a la naturaleza no se le antojara hacerlo encima de tu cabeza.

Yo siempre llegaba temprano. Me gustaba asomarme al balcón. Desde ahí, se podían ver las ventanas de las otras casas. Muchos fragmentos de otras vidas. Lejanas. Extrañas. Pero muy entretenidas.

Una sala acondicionada de tiendita nos ofrecía el refrigerio de espera, y cada tarde se iba sumando a la charla inútil, algún tema.

Mi bicicleta era fenomenal. Me llevaba en cinco minutos desde el boulevard hasta Cuauhtemoc y Juan Soto. Recuerdo que los chiquillos se amontonaban para escuchar los acordes de la guitarra, y discutían por qué la lengua los engañaba. Decían que de tanto comer golosinas ya tenía voluntad propia, y que lo que sea que comían siempre sabía a otra cosa.

En muchas ocasiones perdimos el tiempo debajo de los árboles del jardín, apostando a ser los expertos en solfeo de liberales métricas. Era una banca de cemento bastante complaciente. Porque hacía las veces de mesita de tareas y pasaporte a los besos perversos. No hubo canción más bella, que la primera.

Desde entonces me preguntaba si la infame caricia de la incertidumbre viviría fiel a mis deseos. Porque lo insoportable de la pérdida no es el olvido, sino el recuerdo.

viernes, 17 de abril de 2009

EL 34 b

Cierto. El que sabe de mejoras, siempre se da el lujo de empeorar las cosas. Vaya a saber la muchedumbre lo que es vivir debajo de las olas.

Estoy mutando para seguir viviendo.

En el cuento, de lastre, en la carta, de sobre. No hay talento persiguiendo paja. Ni brujas coloniales de besos demenciales.

No hay nada.

Aquí las ninfas se hacen prisa con los genios serios, las letritas pulcras y los almacenes.

“Tengo un litro de helado en mis manos…¡Y no dudaré en usarlo!”

¿Así?

No, no. No puedes hacerme de peluche.

La lengua filosa, éxito de los volcanes, orgullo de los liberales. La maldita necia que se traga sola. Cielos, casi estoy sintiendo que llega la DIGNIDAD.

¡Ah, pero que ocurrente!

¡Feliz cumpleaños perra del infierno! ¡Una vez más te atascaste con el Universo!




Escrito por Erika Molina Prado

miércoles, 15 de abril de 2009

EL PAISAJISTA

Yo solo puedo saber lo que conozco bien

Para el caso es lo mismo

Es la oportunidad en sospecha.

Resulta que la caminata por el boulevard, incluye palmera, airecito,

arena y una maravilla en cada maceta.

No pude hacerme cargo de la pensadera. Hubo un acontecimiento mayor. Alto, moreno, figura esbelta. Sus manos pinceles, sus pies…

A unos pasos de mi, la vulgar muchedumbre, perdida en sus pretextos. Como dándose importancia, observándose los traseros.

El paisajista decoraba. Este de piedra y aroma a canela, éste otro de lluvia, y de besos dorados. La mirada decía que para él, otro mundo se mueve en su cabeza. Se detenía a limpiar con sus manos la superficie del camellón, donde viven las flores y las piedras brillosas. Como ayudando a mantener la belleza.

¡No está loco, infelices!

No le tiren de la cuerda. No ven que sabe mejor que ustedes de perfección. De lánguidos, místicos, inmediatos, y trovadores de mesa secreta. Haya en la brisa una respuesta, una identidad. Una constante y una distancia, que desde su cielo, parece poco importar.

¡A seguir su camino! ¡Monos delirantes, ambiciosos, putos perseguidos!

El no tiene nada que les pertenezca. Todo lo que lleva, lo lleva en su cabeza. La caricia del suelo, sustento de perro. Cobijo del genio.

Escrito por Erika Molina Prado

TE CUENTO

TE CUENTO

Había una vez un catarro, con serpentinas y globos. Porque los hay de tres pulgadas y los hay de noche. De género, femenino, pero de número sin igual.

Catarro que llega, debe ser eliminado en la primera oportunidad.

El dios de las nubes consultando las estrellas, reconoció que era momento exacto de darle fin a aquella rara enfermedad.

Los magos fueron llamados. Los poetas invitados. Y uno que otro curioso, nomás, pa´ ser testigo de los agravios.

Se le sentó en una silla, se le oprimió y se le aplicó la mejor medicina. Pero no quebrantaron su esencia. Ese trabajo debe ser preciso, certero y conciso.

Por si fuera poco, catarro se hizo más fuerte. Se dispersó por el aire y se convirtió en canción de primavera. Se apoderó de los faunos, se coló por las orejas. Arrancó de la boca el estruendo, y cautivó la saliva.

El dios de las nubes ha decidido marcharse. No conoce de tonada mimosa, de los locos, hilarantes. Se consiguió su machete y se refugió en el mágico mundo del bosque perverso.

No sabemos nada de él. Posiblemente sea a voluntad, otro tipo de REY.

Catarro no quiere saber de promesas, se sabe pudiente, constante, y sonante. Viaja por los mares en busca de grandes pulmones. Los que griten fuerte, los que hablan recio. Los que resistan la entrega, por alta factura.

A las nubes altas se sube con vestido pringao de florecitas, el peinadito callado y las manos benditas.