martes, 30 de junio de 2009

EL MUNDANAL

El mundanal

Enloquecer no es pecado.
Es completar la distancia para
alcanzar un sueño.

Quiero que sepas, que
de todas las maneras en las que
se busca la verdad, al menos intente
la mitad.
La gran mayoría
se acobarda en las primeras diez vueltas.


“Ah, es que hay que saber caer parado”

Por otro lado, ese asuntillo de
tomar decisiones, está algo devaluado.
Que si por el fin del mundo, y
el anillo de los nibelungos, pero
son pocos los que saben la diferencia
entre pertenecer y tan solo acomodarse.

Desde los ochentas,
arrastro el mismo cobijo de
“la genética me justifica”.
Pero en realidad, mi abuela
no tiene nada que ver con
la forma de estropear mi vida.

Somos ajenos a la estupidez mañanera,
la que nivela los fluidos y las palabras gentiles.
Pero el resto del día, creemos que hay
una conspiración entre la química del hígado
y la física de la velocidad.

En fin, después de todo, vivo en el mundanal,
como, de un humilde oficio, que me permite
a penas sobrevivir dignamente. No morderé la mano
que paga mis vicios. La arrancaré de tajo.
Y veré correr su sangre conciente de saber
que los leones no hacen trato con los humanos.

sábado, 27 de junio de 2009

A la una...a las dos... y a las...

Llueves en mí. En cada aproximación hay un riesgo.
Una lenta ventaja.


Es morir de repente en la locura
de imaginar el sabor en tu saliva.


Quiero ser yo, sin que me adivines.
Porque necesito conservarme serena para ti.


La rabia se avecina
cada vez que enfrentas mi razón.
No deseo ser nada que no pueda ser.


Hay que saber de piel
y humedad en los dedos,
de inclinaciones
y vertiginosas sacudidas al pensarte.


Tengo en mente
un suceso extraordinario en mis labios,
un poema con tu boca y
una tregua en cada nueva pelea.


Quiero tu respiración arrebatada
y en mi cuello la calidez preludio.
La desesperación de tus manos
al llevarme una y otra vez
en ese vuelo a ras del suelo.


Yo quiero, deseo y necesito
ser tan solo un pretexto
y que tú seas ese motivo.

jueves, 25 de junio de 2009

RCU

Resistencia cultural urbana.

“De carácter transgresor. Una confrontación. Los deberes morales impuestos, presumiblemente conspiradores.

Es una práctica ilegal pero legítima, necesaria y provocadora”

“Un cambio social”






Vamos por partes. Los elementos que participan en cualquier tipo de propuesta, ya sea de tipo particular ó grupal, tienen como principio básico el ejercicio de la libertad de expresión.

Existe una realidad, desde el punto de vista estético. Puede ó no ajustarse a lo establecido. En un mundo de culturas híbridas siempre existirá la diversidad.

La humanidad se destruye. Aún no lo sé. De cierto lo único que puedo asegurar es que empezamos a morir cuando dejamos de soñar.

En mi país, que es el país de los fanáticos religiosos, los activistas de closet, las emancipadas, los burócratas arrepentidos, las putas respetables, los políticos fundamentalistas, que es casi la misma cosa, NO EXISTE LA REFLEXIÓN.






¿Esto es así?




Total, que si hemos de ser hipócritas, seamos LOS MEJORES.

Hagamos de cuenta que NO PASA NADA.

Pues sí. Mi abuela decía que donde no hay capacidad para entender lo único que queda es negarlo.

El sistema, bla, bla, bla. Siempre hay que culpar a alguien.

En ese sentido, no estoy de acuerdo. Me parece que ya es tiempo de asumir la responsabilidad en la medida que exigimos.






Por menos de lo que estoy diciendo me han llevado a dar un paseo

por toda la ciudad. Ellos convencidos de su derecho a recibir una bonificación por mi libertad y yo necia con dejar muy clara mi postura al respecto.

No pasa nada.

El pueblo tiene hambre. La moral se hace chicle cuando les pones de frente la verdad.






Yo me resisto,

Tú te resistes,

Él se resiste,

Nosotros sabemos que va a romperse en cualquier momento.






En la espera de ese “cambio social” yo no me voy a poner a copiar recetas de cocina, no estaré sumándome a las resignadas, no voy a cooperar con la causa que me destruye, no seré cautiva de ideas que promuevan la dependencia, ni rentaré mi lengua para conseguir la palmadita en la espalda.




Soy estúpida en proporción a mi terquedad.




Pero al menos sé que no prostituyo esa parte de mí.

viernes, 19 de junio de 2009

Algo de mí

Cariño, ni Candy , ni Heidi.

Soy piedra en el asunto de los polvos.




Muy de mañana me convierto en silencio
y encamino las horas en función de las necesidades.




No corto florecitas y las arreglo en mi cabello,
no sonrío al pasar diez mil veces por
la misma ventana en la misma acera.
No derrito ante los halagos sexistas
ni demuestro mis afectos a personas
que no han desarrollado lo suficiente,
su habilidad para relacionarse conmigo.



Detesto caminar, odio el sol en mi cara
sobre todo a las doce del día. Me aburre
la charla “atarantadota” de las religiones,
las visitas a los parientes y los niños ajenos.



No me gusta la gente que vacila
entre lo que es y lo que aparenta.




Soy una mujer de 40 años
que amanece algunas veces de 60
y otras veces ni sé define bien mi género.




Nunca me voy a la cama con alguien
que cree que después de ello,
puede organizar mi agenda,
mis pensamientos y mis caprichos.


Me jode que se hagan expectativas
y me las restrieguen en la cara.




No prometo nada que no pueda cumplir.
Así que casi nunca prometo nada.




Soy INFINITA cuando AMO
y NUNCA ETERNA cuando ODIO.




Tengo pocos amigos.




No tengo enemigos. Ellos tienen enemiga.


Soy bipolar


Tengo la manía de gastar
el poco dinero que gano en cosas
de música. Cables, equipo,
micrófono, etc…aunque me quede sin tragar.




Soy digna, como las putas.

No soy puta.

No soy lesbiana

Pero me enamoro
de los hombres gay, fácilmente.




Y ya me largo,

porque tengo que trabajar y necesito

cafeína para la noche que me espera.




Que no se diga que no hablé de mí.

miércoles, 17 de junio de 2009

LLUVIA

Están escaseando las puertas.

Como no sea pronto navidad
me va a llevar la tristeza.
Y estamos en Junio.


En el mueble de fierro
que carga parte del arsenal
con que persigo mis sueños,
tengo perdido el trozo de papel
donde te hice un verso.
Estará por algún lado.
Lo he querido guardar muy bien
y ahora no sé que será de mí
si no te explico la necesidad
que generas en todo cuanto
ahora me describe hacia tu persona.

Hoy no puedo ser sin contemplarte.

Es por eso que me hice
de algunas canciones,
tequila y un manojo
de poemas ardientes.
Me subí la falda
por encima de las rodillas
y me indiqué sin pudor
el recorrido de tu boca
perjudicando mi decencia.



Porque la próxima vez
que susurres en mi oído,
me arrojaré por completo
a tu capricho.

Seré sencilla lluvia
resbalando por tu espalda.

Posiblemente,
probablemente
ya estoy perdida.
¿Pero quién dice
que quiero
que me encuentren?





Escrito por Erika Molina Prado

martes, 16 de junio de 2009

SONIDOS

Solamente un poco. Después me tardaré más organizando

cada palabra. Todos animales racionales, todos nos matamos.

A ver si tú puedes ayudarme…




Era entre pardo y gris, algo más oscuro que la voz de la trémula

nota de un bajo. Se fue haciendo espesa y absorbía lo que pasara

cerca de su radio. Porque, a pesar de todo, era un nefasto círculo.

Se expandía, me respiraba a mí …y expiraba algo confuso, difuso.




Por la mañana puedo manejar esos pasteles sobre la cabeza de

los niños. Parlotean en amarillo. Las mismas cosas de siempre.

Uno que otro naranja, y el puntual verde.

Pero hoy el estruendo fue enloquecedor.

El ayuno lo agudiza. Lo eleva al insoportable diálogo entre

los rojos y los violetas.




Necesito silencio…




Si cierro los ojos, todavía escucho el aleteo.




Uno, dos, tres…doscientos veinte…no funciona. La respiración.

No funciona…doscientos cuarenta y cinco…no existen, los

Fantasmas no existen…doscientos cincuenta y dos…doscientos

cincuenta y tres…Todo es azul. Un azul claro, que se interrumpe

por el dulce y periódico cristal del agua.




Sé cuando está cerca la atropellada ráfaga de pensamientos

ajenos porque puedo ver la columna de colores, cargada de

miles de voluptuosas esferas a punto de estallar hacia todos

lados. Así que corro lejos, muy lejos.

Por eso no me gustan las multitudes. Son extraordinariamente

Abrumadoras. Dejé de asistir incluso a la iglesia por la misma

Razón. Con sus cabezas gachas, sus manos juntas, sus bocas

Cerradas. Pero da igual. Están pidiendo y pidiendo constantemente

Pidiendo. Una intermitente sucesión de focos de navidad.

Puedo olerlos.




Pero…no quiero estar siempre acomodada en un rincón

de mi cabeza. Y me sumo a la miseria.




Puedo acercarme a una distancia prudente y solo el susurro

de la charla me dice la tonada en traición ó compleja

simetría. Las mejores son las que anticipan tormentosa

presencia del rojo en celo.




El imbécil del galeno no termina de comprender porque

odio tanto sentarme a conversar con la comadre de la

madrina de la ahijada de la tía de la estúpida vecina.

Son esos destellos rosa, tan dulzón. Y el espectro completito

de los insoportables amarillos. Por favor, no quiero socializar

en éstas circunstacias.




Seré flor de llanura desierta, filo de precipicio, cualquier ser

del arrecife. Voy a escapar gustosa de mi estuche hacia las estrellas.

Y me colmaré del poderoso espacio entre una y otra presencia.




Es tan complicado ser nadie. Obtener apenas lo necesario

para no tener que satisfacer gran cosa. Despersonalizarse

no ayuda mucho cuando existe en tu cabeza una paleta de

pintura, una partitura y la ineptitud de controlar tu fuerza.




Escrito por Erika Molina Prado

lunes, 1 de junio de 2009

El grito

Despierta caperucitadeferoz. Ha sonado y debes incorporarte al cuerpo.



Vamos a jugar.




Se ha burlado de mí el silencioso perturbador de conciencias y no hacen falta más réplicas. Extraño tumbarme en el suelo y ser hormiga. Trepar la mirada hasta el rincón de las persianas y entrar en la grieta que deja entrar el agua cuando llueve.



A veces no se puede tener equilibrio en el filo del tejado. Y lo prudente es meter el dedo a la boca, llenarlo de saliva y al aire, intentar sentir el momento de la siguiente ráfaga. Una poderosa. Una rápida sacudida y ya estamos encima de las virtudes ajenas.




Tal vez deba empezar a definir una ruta de emergencia. Porque la mitad de las veces presiento que soy pésima con el instinto.



Aquí se ve mejor la brillosidad de las estrellas. Mi abuela decía que una princesa necesita al menos una vez en la vida, adueñarse de ellas. Depositarles sueños y esconder en sus entrañas deseos impuros.



Imagino que excitarme con la primera gota de lluvia en mi boca es indecente.



Encontré difícil no suspirar en tu cabello

Escrito por Erika Molina Prado