En el evento también participarán Regina Orozco y Astrid Haddad para deleitar al público con sus éxitos.
sábado, 31 de enero de 2009
En el evento también participarán Regina Orozco y Astrid Haddad para deleitar al público con sus éxitos.
domingo, 18 de enero de 2009
DOMINGO DE VERACRUZ
“Palomita, no me cagues el cotón,
es percal de primerita y saliendo de la misa voy dar un par de paseos por todo el malecón.”
Cuando pienso en mí, pienso en traerme regaladas algunas de las miraditas domingueras que tan a gusto se dibujan concentrando la atención.
Los cabellos bien peinados, las sandalias muy bien puestas, listones, moños, prendedores, todo lo que la manito agarró, se usa y bien llevado cuando se trata de ser lucidor.
¡Que bien hueles, Maruca, a jabón y talco, a canela y limón.!
Y plancha su vestido con las manos cada vez que Jacinto se aproxima. Baja la mirada, insinúa una sonrisa, y se inclina adelante, para que se vea lo que contiene ese escote tan revelador.
Porque “el paso de las bellas” bien pudiera considerarse toda una tradición.
Se hacen bola y se atropellan cuando empieza a tocar la orquesta un buen danzón.
“Juan Moreno, ya no insistas”
Hay charol, plástico y tela, guayabera, camisa y camisón.
Doña Felicia Berthely, Penélope, y Olga Ramón, Margarita Falfort, Josefina, Bertha y no podían faltar las Prado. Cafecito y canilla, mesa cercana al bullicio, pa´que se vea mejor.
“Palomita, no me cagues el cotón, lo he mercado con mi ganancia, y no hay ganancia mejor”
viernes, 16 de enero de 2009
¿LA DIGNIDAD?

Estaba borracho. Seguramente, porque de otra forma no habría acudido a mi tan descaradamente. La peste predecía el final de una parranda furtiva, de una cuestión más allá de toda moral.
Se acomodó el cigarrillo en la boca, y a pesar de la baba que escurría por la comisura derecha, medio le entendí. No me tomó ni tres segundos saltar de la silla y contener el aliento. Esas cosas se saben, se sienten.
Pues bien, me ofreció una maraña de hierbas y algo que supuse había sido un desesperado intento por fragmentar algunas pastillas. Ni siquiera lo intenté.
-¿Cuánto me das por ésta mercancía, muñeca?- dijo jadeando.
Fueron talvez, dos, no, tres minutos a lo sumo, pero ya quería matarlo. Me puso su grasosa mano en mi pierna, y cuando el recorrido llevaba dos centímetros, el tabaco que antes “decoraba” su nauseabunda boca, se había insertado entre falange y falange.
Retrocedió y me miró con tal odio, que podría jurarlo, me gané la siguiente estocada. Sacó del pestilente bolsito de estambre que le colgaba del cuello algo. Podía ser cualquier cosa. Dos monedas puso en mi mano, una de ellas de oro, y la otra, por el aspecto, pudo haber sido plata.
Se acercó a mi, con precaución, y me dijo –¡Te debo esto!- No le entiendo- Contesté.
Se tambaleaba, me miraba y sin ningún pudor, me dijo.
-Te doy esas monedas por el pedazo de piel que toqué. Es todo lo que tengo.
Me quise indignar, y hasta me enderecé para aclararle que además de no estar en venta, nada en mí le indicaba que yo estaba “disponible”. Pero…el tipo se fue dando tumbos aquí y allá también. Se desapareció entre los arbustos. Yo, solo miraba mi mano, y esas dos monedas.
Creo que lo pensaré mejor.
Toda la riqueza de aquel miserable y depravado ser estaba en mi mano.
martes, 13 de enero de 2009
La única oportunidad de huír.
Apetece un mejorado y refrescante gesto de gratitud. Una silla y una copa.
Las 12:58 A.m. por favor,
no más desfiles incómodos.
Estoy sentada en la entrada del BAR, una vez dispuesta y esperando la salida de mí cheque,
me cargué con botellita de agua y dos tabacos de presupuesto vacacional.
- ¡No quiero flores, gracias!-
“y tampoco me encantaría comprar un reloj”
1:36 y la guapeza no se presenta.
¿Qué diablos hace una botarga peluchera arriba de un turibús?
Nunca entendí la creatividad colonizando espacios.
Paciencia mujer, hay quienes tiene que sofocar el hambre vistiendo faldita con listones de colores y un ridículo pañuelo en la cabeza.
¡PUFF! Otro tranvía, asoleados y consternados. Sí, aquí no hay razón para pixeles.
Una gorra, otra chamarra, bolsos de vanguardia, mezclilla ajustada, ¡cuánta pose conocida! ¿Te vendes?
Peluquín sombrilla, un ambulante, y ni sus luces.
“¿Estaría bien una escopeta?”
¡Ah, LA NAVIDAD LLEGÓ AL ZOCALO!
…de bolitas, de rayitas, florecitas, lisos y de cuadros, igual (detesto los vestidos).
Paranoica y desvelada ¿porqué carajo acepté otro turno?
¡dios, no permitas que use jeans que levantan el culo!
“En serio, es buen lugar para una escopeta”
Dale tío, que nos cierran el Banco.

