lunes, 26 de septiembre de 2011

HUMEDAD...








DE LO QUE VEO26
 Fotografía por Erika Molina Prado



El corredor de la izquierda tenía la mitad de los
mejores prospectos.Una vista pésima para diseñar
vuelos al ras, pero había una cornisa que dejaba
sentarse de vez en cuando.


Cuando no era incómodo por el vaivén de las criaturas
nocturnas lo desesperante hacía menos aburrida la espera...


De panza, y con tamaños botes de una bebida que por cierto
solo recuerdo que algo en la etiqueta lo relacionaba con agave
y de suerte que nunca he sido exigente.Por lo mismo, buena pobre.
Ahí solo contaba el aire.Había de sobra.

Una por allá otra por acá.A esa la reconozco, a esa no, a esta
la vi en una foto del libro de primaria.¿Qué será de la maestra
Susy? Ella siempre usaba tremendas minifaldas y zapatilla de aguja.
Tenía un novio karateka y le gustaba llevar el cabello como Sofía Loren.
Quería ser como ella cuando creciera.Como la maestra Susy.

De todos modos, ella jamás hubiera aprobado mi conducta.Ni ganas ni talentos
para las artes de la costura, la perfección de los modales y la buena postura.Eso es para mariquitas.Y para niñas estúpidas que prefieren
la mirada de aprobación del macho dominante mas cercano.

Y mi padre, tan lejos, tan ocupado, tan...Hijoeputa.Te has de estar
revolcando en la tumba por que finalmente no seguí medicina y me salí con
la mía.¡LA MÚSICA, LA MÚSICA! ¡RA-RA-RA!

Para lo que me importa. Allá nos vamos a poner al corriente, viejo.
Por algo me dejaste traer a casa de mi madre el sax, la trompeta, las bocinas, la alfa8 y las congas.Si, el bajo y la guitarra.Vendí todo, apá.Solo me quedé con la alfa8.Pero años después me hice de mejor equipo.Y ahora tengo mas de lo que tu hubieras pensado.

Puedes meterte el diploma de electrónica por aquel lugar que un día usaste
para ciertos menesteres.Tampoco sirve mucho sin práctica y mis compañeros siempre tan acomedidos, viéndome cuchillo en mano atacando un cable, se han ofrecido a enseñarme el modo correcto de pelar un plástico.

Ni mi maestro pudo conmigo.Cada quien tiene su técnica, pero quizá sea cierto que mejora una entrada estéreo para dos mono.Eso explica porque me cargué el cross over de las D.A.S.Me vale.Quedaron mejor directas.


¿Cuántas llevaba? Las de allá , esas tres, son la constelación de Orión.Las puse en mi cara, digo, para que el mapa quedara completamente ilustrado.Y me pregunto si alguien más puede ver en cada pliegue y con la luz precisa toda la ruta.Mi peor pesadilla es que nadie se haya percatado de ello.

¿Qué vamos a hacer? No confío mucho en el subconsciente...de los demás.El mío ya pasó la prueba.Tengo piloto automático la mayor parte del tiempo.No es muy simpático para el resto de los mortales, porque se me da muy bien ignorar sonido y movimiento.Se está de lo mejor acá adentro.

Me estoy mudando poco a poco.

El aire del Puerto entrando el otoño a esta hora es subyugante.Los focos de la periferia que compiten con el presumido farol del callejón, el perraco de la otra calle que no cesa de recordarme que sigo aquí.Cables y cables cientos de metros tratando de mantenernos lejos de la oscuridad.Una que pese a la mala fama, resulta  deliberadamente sensual.Y la exquisita velocidad de la luna.Burlóse, pinchóse y marchose.Mendiga trepadora, convenenciera.Está demasiado mimada.Culpo a los poetas.A los hombres en general.

Las doce y sereno...

Me llaman, debo acomodar la oreja.Una vez más te esperé mordiéndome las ganas.Tampoco esperaba milagros.TU ni siquiera crees en dios.





Desde La Súper Trinchera...ni fu ni fa

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