Y que nos da por volar.No es lo mismo los tres mosqueteros que vengan a cenar a mi casa veinte años después.Se supone que antes dormíamos menos.Pero también es cierto que no teníamos muy claro el asunto de la responsabilidad.Ah! ¡Que tiempos aquellos y que bellos! ¿Bellos? ¿A quién queremos engañar?Lo que si era una hecho, cuanta gracia y que guapos a la hora de posar.A mi me parece que ahí fue donde empezó eso de buscar nivel.
Las charlas cargadas como balas...y todo ese coqueteo de las almas libres.Apostábamos todo por el arte y en el riesgo éramos imbéciles de tiempo completo.La poca paga, cuando la había.Los días de muerte súbita.La cama ajena..siempre había patrocinio a la hora de la mudanza.Nosotros no robábamos para comer.Se nos invitaban gentilmente las viandas por un par de canciones.Y siempre lo mejor del repertorio.Papel de baño del vips, servilleta de la parroquia y no podía faltar, la recolecta mensual de jabón chiquito.
Que perfumaditos y la figura de porte sensual.Por dios que no hicimos trato y negocio con lo chafa.Si parecíamos mediocres era solamente por pura casualidad.Porque la rabia y ese orgullo infinito que siempre calificaba como defensa en intenciones paganas,bien pudo ser lo que nos rescataba.Cualquiera que fuera la razón que nos juntó en aquel entonces,ha favorecido nuestra amistad...
Desde la trinchera...salud!
Poema del día: "Después del funeral", de Dylan Thomas (Gran Bretaña,
1914-1953)
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* A la memoria de Ann Jones*
Después del funeral, alabanzas de mulos, relinchos,
Golpes de viento de orejas como velas,...
Hace 12 horas


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